Un reciente estudio internacional ha puesto cifras concretas a los pilares del bienestar fĂsico para proteger la salud cerebral. Investigadores de la Universidad York, en CanadĂĄ, realizaron un exhaustivo metaanĂĄlisis de 69 investigaciones previas que involucraron a millones de personas mayores de 35 años, concluyendo que la combinaciĂłn de actividad fĂsica regular y un descanso equilibrado es clave para prevenir el deterioro cognitivo.
Los hallazgos, difundidos localmente por la Universidad Nacional de Quilmes, establecen que realizar al menos 150 minutos de ejercicio a la semana y mantener un hĂĄbito de sueño de entre siete y ocho horas reduce el riesgo de desarrollar demencia en aproximadamente un 25%. Estos datos cobran especial relevancia ante las proyecciones de la OrganizaciĂłn Mundial de la Salud, que estima que para el año 2050 la cifra de personas con esta afecciĂłn âsiendo el Alzheimer la forma mĂĄs comĂșnâ podrĂa triplicarse a nivel global.
En cuanto al descanso, la investigaciĂłn advierte sobre los peligros de los extremos. El anĂĄlisis determinĂł que dormir menos de siete horas incrementa el riesgo de demencia en un 18%, mientras que exceder las ocho horas de sueño lo eleva significativamente en un 28%. Los especialistas subrayan que la “ventana ideal” para la salud neurocognitiva se sitĂșa estrictamente entre las siete y ocho horas diarias.
Otro punto crĂtico abordado por el equipo cientĂfico es la diferencia entre la inactividad fĂsica y el comportamiento sedentario. SegĂșn el informe publicado en la revista PLOS One, permanecer sentado o tumbado por mĂĄs de ocho horas al dĂa eleva el riesgo de enfermedad en un 27%, independientemente de si la persona cumple o no con sus rutinas de ejercicio. Los expertos aclaran que, si bien estos hĂĄbitos son factores determinantes, aĂșn se investiga si actĂșan de forma autĂłnoma o si su impacto estĂĄ ligado a condiciones de salud preexistentes del individuo.
