En menos de una década, la República Argentina ha experimentado un drástico cambio demográfico marcado por una caída del 46% en su índice de natalidad. Según los últimos registros oficiales, el país pasó de contabilizar 770.040 nacidos vivos en el año 2015 a 413.135 en 2024, lo que representa una alarmante reducción de aproximadamente 357 mil nacimientos anuales. Esta tendencia sostenida se refleja de manera directa en la tasa global de fecundidad, que actualmente se ubica en 1,2 hijos por mujer, una cifra que sitúa a la nación muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional estimado en 2,1 y la acerca a los índices de fecundidad “ultra baja” que ya experimentan países como China, Italia o España.
Frente a este complejo panorama, el XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva (SAMeR 2026) ha puesto en debate una dimensión sanitaria fundamental: el desfasaje existente entre las actuales planificaciones familiares y el envejecimiento reproductivo natural. Los especialistas advierten que, si bien la decisión de postergar la maternidad por motivos económicos, laborales o personales es cada vez más frecuente, el reloj biológico impone límites que muchas veces se ignoran hasta que surgen severas dificultades para concebir. A medida que avanza la edad, especialmente al superar la barrera de los 35 años, tanto la cantidad como la calidad de los ovocitos disminuyen de manera irreversible, reduciendo drásticamente las probabilidades de un embarazo exitoso.
Ante esta realidad, la comunidad médica y diversas organizaciones de pacientes insisten en la urgente necesidad de incorporar la evaluación de la fertilidad a la conversación sanitaria preventiva, integrándola a los controles ginecológicos de rutina desde la juventud. El objetivo central de esta propuesta no es promover la maternidad de forma anticipada, sino democratizar el acceso a la información sobre herramientas científicas disponibles, como la criopreservación de óvulos. De este modo, se busca garantizar que las personas cuenten con el conocimiento necesario para tomar decisiones plenamente informadas sobre su futuro, evitando que el desconocimiento y el paso del tiempo se conviertan en obstáculos insalvables para quienes proyectan formar una familia.
