Un caso que comenzó como una simple descompensación médica dio un giro dramático y escalofriante en las últimas horas, convirtiéndose en una investigación por presunto homicidio con un trasfondo de infidelidad, celos y violencia en el ambiente camionero. Un hombre de 54 años lucha por su vida y permanece internado con diagnóstico de muerte cerebral en el Hospital Misericordia de Córdoba capital, mientras la Justicia reconstruye las horas previas a lo que se sospecha podría haber sido un ataque feroz en la playa de una estación de servicio.
Todo comenzó en la tarde del miércoles en la estación de servicio ubicada sobre el kilómetro 851 de la ruta que atraviesa Quilino. Tras un alerta al 101, efectivos policiales hallaron al chofer inconsciente dentro del camión. En un primer momento, el caso se abordó como una emergencia de salud producto de un accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico, motivo por el cual fue trasladado de urgencia al Hospital Ernesto Romagosa de Deán Funes y posteriormente derivado a la capital provincial.
Sin embargo, la investigación de la Fiscalía de Instrucción de Dean Funes, a cargo de la Dra. Analía Cepede, hizo que cambiara el rumbo de la causa.
Los facultativos médicos detectaron un grave traumatismo de cráneo con al menos un golpe contundente en la cabeza, lo que encendió de inmediato las alarmas de un hecho criminal. Detrás del misterio comenzó a salir a la luz una trama pasional: la hipótesis principal apunta a que la víctima habría mantenido un encuentro clandestino con la esposa de otro camionero, todos oriundos de la región. Este último, al enterarse de la situación, la habría seguido hasta la estación de servicio, desencadenando un violento cruce entre ambos.
El avance de las actuaciones judiciales se da además en medio de una fuerte tensión institucional por la omisión de información clave durante las primeras horas del operativo, por parte de algunos testigos.
En una nueva ronda de testimonios realizada durante la jornada de hoy, testigos que inicialmente guardaron silencio terminaron por volcar datos cruciales que aportaron luz a lo sucedido.
A la dramática trama se sumó una llamativa maniobra de ocultamiento que encendió todas las alarmas en la Justicia: cuando la fiscal Analía Cepede exigió los registros de las cámaras de seguridad para reconstruir el hecho, los propietarios de la estación de servicio se negaron a cooperar, obligando a solicitar un allanamiento de urgencia para secuestrar el material. Recién al verse acorralados por la orden judicial, los encargados cedieron y entregaron los videos desde sus celulares, dejando al descubierto una incomprensible resistencia a colaborar en las primeras horas de la investigación.
Mientras se aguarda el análisis de las cámaras de seguridad del predio y no se descartan inminentes allanamientos ni detenciones, la causa dio un giro definitivo de muerte natural a presunta agresión homicida.
